lunes, 30 de julio de 2012

El Mejor Día de Mi Vida - Parte I

Hoy ha sido el mejor día de mi vida, ha sido un día fantástico. Desde que en la mañana desperté y me vestí con mi camisa y mis pantalones favoritos, he tomado el autobús y al llegar a la escuela ahí estaban mis amigos esperándome para entrar juntos a clase, me sentí muy feliz, hacía tanto tiempo que no me sentía así, así de feliz y con tanta alegría. Lo mejor que pasó es que al llegar a clase te vi ahí, en una butaca, con toda la gente a la que consideras como amigos, estabas igual de feliz como el primer día en que me preguntaste que como me sentía luego de caerme de un columpio cuando ambos teníamos siete años, luego de tratar de ser fuerte, logre decirte que si me había dolido y tú me ayudaste a parar y fuimos a comprar unos helados. Ese fue el segundo mejor día de mi vida. Ya han pasado once años desde aquella vez. La verdad es que tú siempre estuviste ahí para mí, cuando estaba triste cuando mi papá murió, o cuando estuve tan feliz como cuando entramos a la preparatoria juntos, a pesar de todo lo que nos contamos y lo que nos confiamos, ahora ambos nos distanciamos y ya no somos aquellos pequeños que comían helados en el parque. Hemos cambiado.

Pero lo que yo siento por ti, no ha cambiado, sigues siendo la persona más importante y especial en mi vida.

Al verte ahí rodeado de toda aquella gente, solamente te saludo con una sonrisa inocente y la moviendo la mano. No te he hablado en todo el día. Más cuando hemos salido, tú me alcanzaste y me dijiste que si me podías acompañar, lo cual me hizo muy feliz, ya que aun viviendo en la misma calle nunca nos vamos juntos. Luego de en el camino ir riendo y hablando de todo, hemos llegado a mi casa y luego de decirte adiós, te acercaste y me besaste, me besaste, no puedo creerlo, estaba tan feliz y sorprendida al mismo tiempo, aun así cuando te alejaste sentí que te irías para siempre pero no fue así, al contrario, me dijiste que si quería salir contigo en la tarde y obviamente dije que si. Definitivamente es el mejor día de mi vida.

jueves, 12 de julio de 2012

Depply Damian Capitulo 2: REFLEXIONADOR



Mi cabeza me dolía mas de lo que me había dolido antes, mis músculos se quejaban demasiado, aun así el sentir el aire fresco dándome en la cara y la húmeda hierva debajo de mi me sentía muy bien. Hierva. En ese momento me di cuenta que estaba tirado en lo que se denominaba Campo Abierto, desde que era niño solo había estado en Campo Abierto siete veces, seis con mi padre y una cuando los Directivos nos notificaron a mi y a mi madre que él había muerto, ese día yo estaba demasiado triste, creo que de la única vez que de verdad he estado triste. Ese día yo corrí y corrí hasta que pude encontrar el camino que siempre el y yo tomábamos para ir a pescar, ese día me quede en campo abierto 5 días y nunca más regrese, desde ese día me convertí en un hombre de la casa, yo y mi madre que esperaba un hijo en aquel tiempo estábamos por nuestra cuenta. Tenía ocho años.
El estar en Campo Abierto, hacia que mi corazón latiera mucho, no sabía si era por las historias que los Directivos nos contaban para alejarnos de ahí o si era por el recuerdo de mi padre. En ese momento me di cuenta de mis prioridades. Primero: Encontrar agua. Sabía que el agua que se daba en Campo Abierto era muy diferente a la que consumíamos en casa, Monopolyta. El agua de casa era fresca, pero con sabor a demasiados químicos que según eran para desinfectar el agua de Campo Abierto.
Mi casa, estaba bastante bien ubicada al este de Monopolyta, que era una ciudad muy grande, del tamaño de un país, aunque no se llamaba país desde hace años, cuando se decido que tan poca gente era muy poca para dividirse en estados. Así que el país que antes se llamaba Vernobelt, era un país grande, que poco a poco por los desastres naturales y la presión de la ciudadanía se decidió aplicar un nuevo tipo de gobierno, Exterminio. Consistía en que todo aquel que violara uno de los 7 Dictados, era exterminado. Los 7 Dictados no eran realmente graves, pero si quitaban ciertas libertades a que la mayoría estaba bien acostumbrada, se adapto durante un tiempo y el gobierno se calmo. Pero los 7 Dictados si eran una paliza para los jóvenes, especialmente los parranderos, los adictos a la droga y al alcohol. Así que no paso mucho tiempo para que una gran horda de jóvenes, creyéndose indestructibles atacara el Castillo Judicial en el centro de Monopolyta, no resulto para nada agradable. Los más de 5000 jóvenes fueron asesinados brutalmente a golpes, balazos y los pocos que sobrevivieron los torturaron horriblemente. Así que por culpa de aquellos jóvenes valientes y estúpidos, la vida se volvió mucho más preciada en Monopolyta. Después de meses de debates y luchas políticas se llego por fin a aplicar la ley Plague Spray.
Mi lengua cada vez clamaba más por agua, no sabía que me habían dado para que me deshidratara tan rápido, pero sentía como si nunca hubiera tomado agua en mi vida, trate de levantarme del fresco pasto, al sentarme tan rápido me maree y estuve a punto de volver el estomago, si no fuera por que no tenía nada adentro. Puse la cabeza entre las rodillas raspadas y el dolor después de un rato bajo un poco. Me fui levantando poco a poco hasta que estuve de pie totalmente, me temblaban un poco las piernas pero estaba parado totalmente. Agarre la mochila, pero era demasiado para mi así que solo la arrastre, fui despacio tratando de recordar donde había un charco con agua. En Campo Abierto no había lagos ríos o algo así, era un tipo de bosque artificial, lo habían creado para separarnos entre otro bosque mas profundo y peligroso donde había criaturas y cosas espeluznantes además de peligrosas, así que no era muy tentador ir allí, además claro de que era ilegal. Mi padre sabía muy bien que en Campo Abierto había ciertos animales agresivos pero no mortales ya que eran creados por gente del gobierno. Sabía muchas cosas de Campo Abierto. Como sabía donde encontrar agua por si se hacia de noche y el seguía explorando, ya que por alguna extraña razón en Campo Abierto tu hidratación se vuelve mínima y a cada rato te da sed. Pero es más sugestión que sed de verdad. Así que decidí buscar ese charco que según yo no quedaba lejos de esa cabaña que decía mi padre estaba prohibida, ahora se porque. Después de unos 10 minutos que parecieron siglos por fin encontré ese charco bastante grande que yo conocía muy bien ya que estaba rodeada de ciertos helechos como morados que me encantaban. Casi quería zambullirme en el pero me dije. “Damián cálmate, lo que mas tienes es tiempo, si no te va a dar una Conpalenxia”. Se le decía Conpalenxia, cuando te emocionabas por tener mucho que tu corazón de cortaba en dos y morías. De je la mochila a un lado y metí ambas manos en el agua y saque un puño de agua muy fría. Y le di un sorbo muy grande, creo que por poco mi corazón se paraba por completo, sentía como mis órganos absorbían toda el agua posible. Mi corazón se agito, mis pulmones se abrían y cerraban hasta que sentí que mi piel se rompía. Y entonces me golpeo como una cachetada muy agresiva, No había desinfectado el agua.
Me empecé a convulsionar, mis ojos se dilataron mis piernas pateaban compulsivamente y sentía como si me estuvieran jalando el pellejo hasta levantarme completamente. Creí que si no había muerto en aquella cabaña desvencijada iba a morir por envenenamiento como muchos otros. De pronto sentí como si me pegaran con una pala en la cabeza y se detuvo todo. Me quede acostado con los ojos y la boca abierta, no me daba cuenta de lo que pasaba, hasta que paso una ráfaga de viento caliente que se me metió por la nariz, entonces salte como si me ahogara y empecé a toser hasta que mi garganta se irrito. Entonces respire. Había llegado tan lejos para no poder tomar agua sin casi morirme. Un momento, no me morí. Pero se me había quitado la sed así que decidí ir por ello. Metí las manos de nuevo y saque un puño mas pequeño de agua y entonces creí que nada peor me podía pasar y la tome, sentí de nuevo como el agua llegara hasta cada rincón de mi cuerpo, empecé a temblar de frio y tosí un poco, espere a que empezara lo peor pero. Nada paso, me quedé allí a un lado del lago esperando a volverme a convulsionar pero, nada. No paso nada. No sabía si era por que era una mentira lo del agua venenosa o que esta agua era especial o yo era la persona con más maldita suerte del mundo. Decidí hacer la prueba definitiva y tome otro puño de agua y la tome. De nuevo lo mismo, solamente frio y un poco de tos leve. Pero ya era todo. Decidí tomar más hasta que me llene. Y de pronto me di cuenta de mi aspecto, la ropa que llevaba era una camisa de mangas largas que según recordaba era blanca pero era de todos los colores menos blanca, además de estar toda rasgada y sin una manga, mi pantalón , recuerdo era un pantalón de vestir pero ahora era un short que me llegaba por encima de la rodilla y con agujeros por todos lados, mis zapatos eran unos tenis viejos con la suela muy desgastada, mi cabello negro con toques azules estaba lleno de tierra y sangre, mis manos se habían limpiado un poco con el agua pero el resto de mi piel estaba llena de sangre sudor y una sustancia morada en mis heridas. Las heridas que alcanzaba a ver abarcaban desde una cortada en mi mejilla, estomago y en casi toda la pierna izquierda, una quemada en mi cuello y mis brazos, moretones en mi ojo y brazo derecho, además de unos dientes flojos. La mayoría había cicatrizado como si hubieran sido de hace semanas, pero yo las sentía más recientes. Al notar que nada le pasaba a mis manos, decidí meter mi cuerpo al agua, aunque solo me llagaba a media barriga, tenia que admitir que a un chico de mi edad le llegaría como por debajo del hombro, ya que yo era muy alto, así que me puse de cuclillas y me quede debajo del agua hasta que mis dedos de las manos se entumieron, el agua estaba tan helada que mi aliento salió en vapor, aun así me gustaba. Me frote el agua en los brazos y el pecho. Me ardía un poco, pero sabía que era bueno. Bañarme aquí no era para nada como en mi casa, en Monopolyta usábamos un gel de baño y aceite para limpiarnos ya que el agua allí no existe más que para beber. Ya que ya todo es sintético y después de unos cuantos meses ya son inutilizables y tienen que ser quemados. El aire también esta muy dañado, ya que aunque desechemos todo, se logra impregnar en el ambiente, esta tan dañado que en la noche tenemos que usar una mascara de oxigeno.
Cuando veo que se esta poniendo oscuro decido salir del agua, creo que no lo había pensado bien ya que cuando salgo tengo demasiado frio y como me bañe con mi ropa, también esta está empapada. Y como no creo poder volver a casa esta noche, pasare frio, mucho frio. Me levanto y me froto las manos en el cuerpo y caminó un poco para darme calor, mis heridas ya casi no me duelen. Decido alejarme del charco ya que empieza a congelarse, no sin antes tomar otro sorbo. Había olvidado la mochila, me siento debajo de un árbol y abro la mochila. Esta casi vacía, pero lo que hay dentro me parece un tesoro, una cobija térmica, una linterna solar y un termo, además del sobre de la cabaña. Entonces mi felicidad desaparece cuando oigo un rugido a mis espaldas.
Trato de no gritar, sé que todo es una farsa, que no son peligrosos pero no puedo evitar que me den miedo, giro lentamente la cabeza y veo unos Taurontes, sé que así se llaman por que los vi una vez en un libro de la escuela, con un par de cuernos encima de su hocico enorme, con ojos amarillos y una espalda retorcida y con unos pies que en lo que te digo ya te aplasto ese animal de casi dos toneladas. Esta enorme, nunca había visto ningún animal que no fuera mi pequeño Strakbird. Me levanto cuidadosamente y trato de evitar sus ojos a toda costa. Pero entonces se pone en sus patas traseras y me ruge. Entonces meto todo a la mochila y usando mi cobija a modo de capa y corro con todas mis fuerzas y el me persigue pero se enreda en unas ramas que yo paso por debajo. Corro tratando de llevarle la mayor ventaja posible, voy en zigzag ya que ellos según se no tienen sentido de la dirección y siguen rectos, veo un tipo de muro de concreto y recuerdo que mi padre me enseño a escalar allí, entonces analizo la situación y sé que al otro lado del muro debe estar la ciudad y me alegro mucho, mas sé que lastimado como estoy poco me servirá saber donde esta la ciudad. Ya que sería suicida trepar ese muro. Oigo el rugido del Tauronte a mis espaldas y salgo corriendo, sigo la dirección del muro, para que al final llegue a una abertura que hay como a 50 metros. La verdad, soy un poco torpe, nunca llego a caerme pero si doy demasiados traspiés, al ir corriendo en terreno salvaje no es la excepción y cuando volteo a ver donde va el Tauronte, no se ve nada, entonces detengo mi marcha, entonces oigo un rugido a un lado mio y de entre las ramas salta ese animal enorme, estoy a punto de desmayarme pero no, decido tratar de esquivarlo, sorpresivamente no me ataca y solo se me queda viendo bufando y gruñendo, trato de ir a la izquierda y el me sigue, bloqueándome el paso, es como si me protegiera de algo. Alejo esa idea de mi cabeza ya que ellos son animales falsos que no sienten nada. Entonces me escabullo entre sus piernas y paso por debajo de él, se exalta y antes de que otra cosa suceda yo corro, el gime y trata de alcanzarme pero yo llego entonces a la abertura y mi mundo se ilumina. Monopolyta esta ante mi, mi casa, si bien es sufrible es mi casa donde esta mi hermana, mi madre y mi tío, allí viven. Oigo galopar al Tauronte y salto, había olvidado que estaba casi encima de una colina pequeña de tierra seca. Doy varias vueltas hasta caer aparatosamente en el concreto, usualmente esta caliente pero ahora en la noche esta un poco frio. Entonces una tos salvaje me ataca y me siento ahogar, hay pocos hogares en esa área, y el mio queda como a 200 metros mas al centro. No es mucha la distancia pero es bastante si te estas intoxicando con gases letales. Trato de correr sin limpiarme la ropa y la mochila. Mi tobillo se ha torcido así que no puedo correr mucho, pero apresuro el paso, tratando de no respirar por la nariz. Las luces en Monopolyta se apagan a las 9pm que a decir verdad ha esa hora ya todo esta oscuro, no hay estrellas ni luna, ya que esas están por encima de todos los gases tóxicos de Monopolyta. Estoy casi ciego y es difícil encontrar mi casa pero al haber vivido por ese barrio durante 18 años se reconocer por donde voy. Por fin logro tentar el concreto con relieve de burbujas y me estiro y saco de una pequeña jaula de cristal una llave de emergencia. Logro torpemente abrir y caigo rendido ante la bella pero un poco desgastada estancia. El aire es un poco más fresco pero aun así siento un poco que hay polvo en el cuarto. Me sorprende de verdad ya que mi mamá es una mujer por demás exagerada con la limpieza, según me dijo una vez una amiga ella podría denominarse como se decía antiguamente una obsesiva-compulsiva, además de un poco gruñona y sensible. Mi madre en tiempos del pasado hubiera ido al manicomio enseguida. Pero ella no es la que esta peor de Monopolyta, hay desde psicóticos, suicidas, maniacos, esquizofrénicos, depresivos e incluso asesinos. Según lo que me ha contado Jerman, mi amigo obsesionado con el pasado, nuestra sociedad psicológicamente hablando destruida. La verdad nunca le presto demasiada atención, a no ser que hable de las diversiones o guerras del pasado. No se la verdad porque se peleaban por territorio o dinero si había por demás cosas por las cuales discutir. La mayor parte de lo que habla no le entiendo, ya que usa palabras que en mi vida he escuchado, pero me divierte verlo emocionarse por ello. También me ha contado de cómo Monopolyta se consideraría con suerte una ciudad grande o un estado, ya que a pesar de estar por demás grande, no es ni siquiera un pedacito de lo que fue hace 1000 años. Ni siquiera hablar de la población, ya que ahora no formaríamos siquiera una ciudad mas o menos importante. Aun así yo siento que viven en la ciudad millones de personas.

Cuando me logro levantar agarro una mascara de oxigeno que esta a un lado de la puerta y me la pongo, la verdad es muy cómoda, aunque casi no puedo hablar. Es del tamaño de una caja pequeña y se ajusta tanto que queda como una bufanda, y no estorba ni pesa. Tiene el suficiente oxigeno para 8 horas. Es casi como un despertador ya que después de esas 8 horas empieza a soltarte un gas parecido al de afuera lo que te obliga a despertarte. Cruel pero efectivo. La estancia es muy pequeña, aunque la casa es de 2 pisos y una habitación en la azotea, es casi del tamaño de la cabaña del bosque. El solo pensar en ese lugar me estremece, noto algo raro al ver los muebles cubiertos con una sabana negra y el piso lleno de plástico y un líquido pegajoso por doquier. Entonces siento mis pies raros y veo que se me han pegado al piso. Me aterro e intento zafarlos como si mi vida dependiera de ello, la escena parecía de una mosca en miel o cinta, esperando su fin. Por fin los zapatos que llevaba se rompieron y casi volé 3 metros y caí en un pequeño pasillo que llevaba al comedor-cocina que estaba a un lado de nuestro almacén de emergencia. Todas las casas de Monopolyta (al menos las que tienen más de 8 años de antigüedad) la tienen. Tiene un suministro de agua “Monopolytarizada” algo de ropa térmica y comida artificial, hecha casi de plástico. Se crearon para que cuando hubiera una alerta por contaminación muy grave poder sobrevivir allí unas cuantas horas o incluso días. Si la contaminación no parara en una semana estarías muerto allí dentro. No tenía caso abrirla ya que solo los Directivos tenían la clave para abrir esa puerta de metal. Estando descalzo me dije que sería mejor que me fuera a cambiar de ropa. El pasillo era bastante largo y oscuro, entonces recordé mi mochila y la linterna que tenia dentro. La sacó y sigue intacta y como nueva. Perfecto. Si bien mi casa es de 4 metros de ancho, tiene cerca de 50 metros de profundidad y queda e forma de cubo muy aplastado. Camino hasta que llegó a la pared del comedor doy la vuelta y hallo unas escaleras de caracol. Subo unos cuantos metros y llego a otra estancia que parece un portal a varios mundos ya que solo esta rodeada de puertas de madera algo gastada, decido entrar a mi habitación que esta en la orilla de aquella estancia, abro la perilla fácilmente y me siento mas aliviado que nunca, me dejo caer en mi cama y respiro tranquilo, mis parpados están a punto de cerrarse pero entonces decido ordenar mis prioridades.
Primero me bañare y tirare o quemare esta ropa mugrienta, así que pesándome demasiado levantarme lo hago, me desnudo y al quitarme la ropa esta sola se desintegra, se hace polvo instantáneamente, no se como o porque pero lo hizo. Entonces me voy al baño que esta cruzando la estancia. Es bastante pequeño comparado con mi habitación, toda la pared esta cubierta de un plástico gomoso y en el techo hay un tragaluz. Me pongo una buena capa de jabón líquido y me lo restriego por todas partes, después me siento en el piso del baño y me quedo quieto unos cuantos minutos, ya luego con todo al parecer normal me pongo delante de una cámara de vapor, que seca y retira contaminantes de afuera. Salgo muy limpio y me empiezo a reconocer más. Paso delante del espejo, y me veo de nuevo como si nada de lo último que ha pasado lo hubiera vivido. Mi cabello negro largo que me tapa el cuello y hace que se formen unas patillas muy extrañas, los mechones azul rey que tiene me encantan, me los hice cuando cumplí 16 años. Mis ojos verde-plateado se ven muy cansados, con unas ojeras que ya llevan años allí. Mis labios anchos e inflados se ven bien aunque un poco resecos, no se si por el agua del bosque o por el veneno de la cabaña. Mi cara esta bastante aceptable sin cortaduras o cicatrices muy feas. Mis mejillas algo rosadas, mis cejas negras muy gruesas y mi frente muy ancha. Además del cabello a los 17 me hice un tatuaje de 2 Des unidas, formando una como pastillita. Una por Damián mi nombre y otra por Durinio, mi padre. No hacía realmente ejercicio pero si tenía buena condición física. Yo soy de los que los chicos de aquí dirían “un chico gruyi”, que significaba bastante guapo a comparación de los demás chicos de aquí, además de vivienda muy elegante y familia muy bien acomodada. Además de un futuro asegurado, sin mencionar que era el crush de varias chicas y uno que otro chico, la verdad yo nunca creí que de verdad fuera cierto eso hasta que un día hace unos 3 años Ileany; mi primera novia me dijera que no creía que yo hubiera aceptado salir con ella, yo me avergoncé mucho, ya que yo no me considero un chico guapo, popular o cosas así.

Saliendo del baño me regrese a mi cuarto y me puse algo abrigador. Unos pantalones negros rugosos y como para explorar, una camisa verde oscuro con cuello en V y una sudadera gris muy abrigadora. Además de mis zapatos tipo botín de tela y un cinturón negro de mi padre con la hebilla igual de las 2 Des en plata de verdad. Entonces me decido a dormir, con todo y ropa. Me quedo dormido al instante.
Estaba caminando en un cuarto tan oscuro que parecía que no había nada allí, nada. Camino más aprisa y de la nada me da por correr y correr mas rápido hasta que me estrello contra un muro que parece ser de cristal, caigo al suelo y me empiezo a desangrar todo. Entonces veo como todas las paredes se van llenando de sangre hasta que la habitación es roja completamente. Entonces veo en los pedazos de cristal las caras de una niña de cabello bronce y a una señora de ojos grises y canas en su cabello negro.

Oigo como empiezan a golpear la puerta de mi casa y al despertar descubro que mi familia, no esta; puede que este muerta, yo debería de estar muerto y al oír la puerta derribarse oigo gritos de hombres y disparos por doquier asumo que pronto lo estaré.

jueves, 5 de julio de 2012

Lo Extraño - Benja's Ballad

Recuerdo, como cada mañana.
Llegaba con su gran sonrisa.
Con su cabello peinado
y la bolsa del mandado.
Yo le sonreía y me sentía feliz.


Ahora que me queda, solo los recuerdos
Tantas cosas que le pude decir y no lo hice
Pero no me arrepiento.
No me deshago.
Ya que lo recuerdo.


Lo extraño, cuando el me decía
Que el siempre me protegería
Y ahora el se fue.

El miedo, que me entra es tan profundo.
La angustia y la tristeza
Es tan profunda.
Y yo lo extraño.


En verano, íbamos de viaje
A lugares bellos
Donde nuestra alegría
Nunca acababa.


Ahora que me queda, solo los recuerdos
Los bellos recuerdos, de cuando el estaba.
Pero no me arrepiento.
No me deshago.
Ya que lo recuerdo.


Lo extraño, cuando el me decía
Que el siempre me protegería
Y ahora el se fue.
El miedo, que me entra es tan profundo.
La angustia y la tristeza
Es tan profunda.
Y yo lo extraño.


Pero ahora yo se
Que el esta aquí
Me protegerá
Y nunca me abandonara
Lo recuerdo.


Recordar es volver a vivir
Aunque duela
Se que ya no llorare
Disfrutare mi vida
Aunque el ya no este.


Lo extraño, cuando el me decía
Que el siempre me protegería
Y ahora el se fue.
El miedo, que me entra es tan profundo.
La angustia y la tristeza
Es tan profunda.
Y yo lo extraño.


Lo extraño, cuando el me decía
Que el siempre me protegería
Y ahora el se fue.
El miedo, que me entra es tan profundo.
La angustia y la tristeza
Es tan profunda.
Y yo lo extraño.

Depply Damian Capitulo 1: INCONSCIENTE



Mi cabeza me dolía de una forma que ningún ser humano podría explicar, pero fue ese dolor que me hizo darme cuenta de que seguía vivo, eso y que la luz del sol que penetraba por la vieja ventana a 3 metros de mi, me daba en la cara. Trataba de levantarme pero mis piernas no respondían y me impedían siquiera mover una rodilla. Notaba como el sudor frio caía hacia mi pecho cubierto con una camiseta blanca demasiado sucia para ser blanca, el sudor iba mezclado con tierra y sangre. Sangre, me percate antes de cualquier otra cosa, no recordaba ni pizca de lo que me había hecho llegar a ese cuarto todo desparramado y vacío solamente con una silla de madera demasiado vieja y una cuerda que al parecer era nueva. Mi mente trato de conectar los puntos pero simplemente fue impedida por el inmenso dolor que sentía y no me había dado cuenta de que mi garganta ardía y mi estomago daba golpes en su lugar, debía ya de tener varios días paralizado en aquel cuartucho y debieron de haberme sedado con alguna clase de morfina, no podía más y antes que mi pecho se llenara de angustia, no me importo el dolor de las piernas, con un esfuerzo extra-humano logre levantarme casi cayéndome y dándome cuenta que lo que ahora me dolía menos era la cabeza. Absolutamente todo mi cuerpo punzaba debajo de mi piel, sentía como si millones de hormigas mordieran y retorcieran cada musculo y articulación de mi cuerpo.

En ese momento fue cuando no fui consiente de mis movimientos, sentía todo mi cuerpo vacío, todo dolor que hubiera sentido antes había desaparecido, tanto el dolor como cualquier otra cosa. Mi cabeza, mis piernas, mis brazos, mi espalda y todo lo demás no tenía vida, no era capaz de articular alguna palabra, mi corazón no lo sentía latir, era como si todo dentro de mi estuviera muerto, me quede inmóvil en mi sitio durante algunos minutos que parecían horas, estaba totalmente inconsciente pero de algún modo estaba despierto para presenciar como mi cuerpo había muerto.



Fue hasta un gran rato después que una bocanada de aire entro como una explosión hacia mi pecho, no pude evitar lanzar un gemido que para mi terror no pude escuchar nada, mis ojos los sentí ponerse en blanco cuando mis piernas se doblaron de una manera espantosa, antes de caer en el frio suelo de concreto logre agarrarme de la silla de madera que con el simple toque quedo hecha pedazos, pude sentir como mi corazón y mi circulación pararon por un segundo cuando sentí caerme, sabia que si me caía nunca mas seria capaz de levantarme nunca mas y ese cuartucho de apenas 2x8 metros se convertiría en mi tumba y nunca nadie me encontraría, con todas las fuerzas de mi cuerpo y sin importarme el dolor logre sostenerme de la pared. Me detuve un momento sentía como todos mis músculos se tensaban y mi corazón pareciera que cada que palpitaba me diera un martillazo al pecho, sentía mi sangre tan espesa que se atoraba en mi muñeca para poder dar vuelta, mi respiración era casi nula pero provocaba un gran estruendo en mi cuerpo, mis ojos no podían cerrarse y podía mirar todo sin ver nada, mis piernas parecían muertas y mis brazos parecían estar pegados a la pared de concreto que ya empezaba a calarme en las palmas de mis manos, en ese momento note como una herida que tenia en la pierna comenzaba a abrirse y sacar lo que seria mi sangre, con un tono que nunca en mi vida había visto, note como una herida también se abría en mi espalda y otra mas pequeña en mi brazo izquierdo, en pocos minutos debajo de mi había un charco muy grande de sangre, fue en el momento que mire hacia abajo y vi ese enorme charco de sangre con un color nunca antes visto, en ese preciso momento fue cuando por fin después de 18 años, morí.



Mi muerte no fue realmente rápida fue tal y como había sido planeada lenta y con mucho sufrimiento, la verdad es que ya todo ese dolor que había sentido momentos antes ya no me importaba nada, por que en verdad ya no sentía nada, mi corazón estaba parado, mis venas estaban algunas explotadas y otras cortadas casi brutamente, había muerto con los ojos abiertos, las piernas cerradas y los brazos pegados hacia los costados, estaba en perfecta posición para ser enterrado, mi respiración era entrecortada. Mi respiración. Como era siquiera probable que estuviera muerto y que aun así pudiera respirar, si mi corazón estaba detenido y no sentía mi pecho inflarse ni mi nariz inhalando pero había algo dentro de mi pecho que parecía como si estuviera limpiando todo mi interior.

Tal vez no estaba muerto y solo estaba agonizando, me dije a mi mismo lo cual fue más aterrador ya que podía pensar y razonar, incluso ahora agonizando era mas consiente de lo que hacia que cuando esta vivo. Pude notar como a metro y medio de donde había caído había una botella de pastico llena de un liquido transparente, la verdad no esperaba que fuera agua si no más bien el antídoto a cualquier cosa que se me hubiera metido en mi sistema para matarme y fue en ese momento que me di cuenta de que si hubiera podido razonar un poco y olvidar el dolor por un momento tal vez hubiera alcanzado esa botella y me hubiera salvado. Había sido un idiota. Aunque eso no era sorpresa, ya no importaba ahora que estaba muerto.



Estas muerto, muerto - me repetía en mi mente como si eso fuera a hacerla morir, entre más me decía que estaba muerto menos muerto me sentía y mi terror de estar vivo aumentaba, lo único que me podría aterrar más que estar vivo seria ya estar muerto. La verdad desde pequeño me pregunte que se sentiría estar muerto, no morir en si ya que una persona puede morir de varias formas; de un disparo, en un incendio, aplastado, dentro de una gran depresión o en mi caso envenenado. Ahora que estaba muerto me sentía extrañamente más ligero y todos los sentidos de mi cuerpo habían regresado a su lugar sentía que podía hacer cualquier cosa, pero aun así no podía levantarme de mi lugar. Habían pasado ya varias horas, tal vez días desde que ya no pude estar en pie y mi corazón se detuvo. La verdad no tenía noción del tiempo, ni siquiera de vivo. Lo único que podía hacerme saber el tiempo era la desvencijada ventana que tenía encima de mí, que curiosamente la sentía más cerca que antes, y reflejaba una cálida luz blanca que pegaba en el fondo de mis pies, entonces note que de todos los dolores que había padecido al estar muriendo, había dos que no habían desaparecido; el ardor que sentía en la garganta y los golpes del estomago entonces me percate que si estaba muerto podría hacer que lo que me rodeara sirviera lo que yo necesitaba, entonces grite.
Agua- mi voz sonó por demás ronca y vacía. Espere unos momentos haber que pasaba. Nada. Esperaba tal vez un pequeño querubín bajando a darme una cantimplora de agua fría. Ese pensamiento hizo que mi garganta casi se partiera del calor que sentía. Grite como tonto agua otras dos veces y nada paso. Entonces me percate que a pesar de los días que llevaba muerto, la botella de plástico no había bajado siquiera un centímetro, a pesar de que la luz del sol le diera directamente. Sol. Fue con esta palabra que me confirme que tal vez, tan solo había una posibilidad de que yo estuviera vivo.


A pesar de que mi mente se negaba a creerlo mi cuerpo no podía negarlo, estaba vivo. No sabia realmente si había estado vivo todo el rato o si de verdad había muerto y vuelto a la vida. Lo último es a lo que más me aferraba, ya que ninguna persona es capaz de soportar aquel dolor como el que yo sentía. Así que suponía que, gracias a aquel inmenso dolor había muerto y por alguna circunstancia había vuelto a la vida. Aunque no estaba totalmente de acuerdo con esa solución me di cuenta que era lo más probable ya que según yo estando muerto no sientes nada y no te importa, aunque no tengas nada estas completo. Si bien me sentía tranquilo en mi letargo de creerme muerto la sed y el hambre incontrolable que sentía me traían de nuevo a la realidad.


Después de un rato de estar en una lucha interna, empecé a sentir de nuevo como mis músculos volvían a quejarse, hasta ese momento me percate de que seguía tirado en el frio piso de concreto el cual había tenido mis músculos totalmente dormidos o en el mismo estado de negación que había sentido yo también en mi mente. Poco a poco todo mi cuerpo empezó a despertar y con ello todos los dolores humanos después de haber estado quieto un buen rato. Fue entonces que me dije.



Lo que tenga que ser será- con voz a penas audible que me partió la garganta, y sentí un carraspeado en la garganta que tosí lo cual me hizo gemir de dolor y escupir un poco de lo que ya me temía sangre. Sangre, cayo en mi camisa desgarrada y mugrienta que ya apestaba. Fue entonces que decidí levantarme. Logre a pesar de varios dolores que me jalaban y penetraban la piel, ponerme en cuclillas deteniéndome de la pared de concreto, sentía como si fuera a volver el estomago y con ello mis tripas. Logre levantarme y vi que mis heridas ya estaban cerradas pero con un gran peligro de ser infectadas. La mesa quedaba casi al centro de la habitación, me percate que cuando había estado muriendo no la había visto, ósea que tal vez alguien regreso y la dejo ahí en caso de que despertara para matarme, tal vez con una dosis mas fuerte y directa, o tal vez solo la habían puesto para burlarse de que yo no podría agarrarla. Me convenía cualquiera de las dos opciones. La primera seria una muerte igual de dolorosa solo que esta vez más efectiva y esta vez podría saber realmente que era estar muerto. Y la segunda porque habría logrado burlarme yo de ellos y salir con vida de aquel agujero de perdición. Cuando entre yo y la mesita había solamente un metro de distancia sin nada de donde sujetarme, solamente pensé en mi y en nadie mas.



La distancia entre el muro y la mesita me pareció enorme, hubo un momento en el que creí que caería y nunca sabría que había dentro de aquel líquido, entonces me di cuenta de que si iba a morir iba a hacerlo con dignidad y no quedándome a la mitad de las cosas. En cuanto pude recargarme en la mesita me alegre al saber que era suficientemente resistente para que no se rompiera y no caerme al piso, entonces mi mano derecha se aferro a la botella de plástico de 2 litros y la destapo. Cuando el liquido bajo por mi garganta me sentí aliviado, ni siquiera me di cuenta de que podría ser veneno. No me importaba. El líquido estaba frio, aunque no llevaba mucho cuando decidí que ya no podía más, ya que sabía que si me lo acababa mi cuerpo podría sobresaltarse y caer inconsciente. Era agua, fría y fresca agua potable. Ya mas recuperado me senté en el suelo de concreto, entonces vi un sobre y una nota debajo de la mesita, estire mi mano y los tome ambos. Primero leí la nota, esforzándome para llegar a comprender lo que realmente quería decir. La nota decía lo siguiente:


Hola Damián.

Disfruta de este primer día del final de tu vida.
A menos que quieras hacer algo al respecto. Tu vida acabara. 



El agua cuando pasaba por mi garganta se sentía tan fresca y me recordaba a casa, que en este momento no tenia ni idea de donde quedaba. Luego de beber más de la mitad de la botella mi cuerpo se sentía de una manera demasiado complicada, todo me pesaba y mis piernas parecían de plomo, sentí como mi cabeza quedaba ligera y como casi caía al suelo, tuve que recordarme que no iba a morir, por lo menos hoy. Me senté en el suelo de concreto con la cabeza entre las rodillas y mis manos entrelazadas con mis piernas, quede hecho nudo durante un segundo, sentía como mi corazón latía tan aceleradamente que sentía que se me iba a salir del pecho, me dolía. Me quede algunos momentos en esa posición hasta que por fin logre calmarme.

No sabía si aquello había sido causado por el agua, porque estaba seguro de que era agua natural, o por el sobresalto de haber leído tan confusa nota. La nota. Creo que mi cuerpo no estaba preparado para aquella sorpresiva nota. Lo peor del caso es que la nota venia adjunta a un sobre. Me preocupaba mucho abrir el sobre, no sabía que podría contener, aunque lo más seguro era que contuviera una carta amenazante. Lo que me preocupaba más.

Una vez calmado me puse a analizar las cosas, las que sabía, las que había descubierto y sobre todo las que suponía. Decidí que abrí el sobre en aquella habitación solo provocaría mi ansiedad y no lograría nunca salir de aquel espantoso lugar. En ese momento sentí un ardor en un brazo y una pierna y me di cuenta de nueva cuenta que mis heridas se veían igual de mal que antes, incluso peor y además sentía esta vez más que nunca. Así que decidí que antes de ponerme a planear y analizar, debería de salir de aquel espantoso lugar.

Gire la cabeza dando una vuelta a aquel cuartucho y para mi horror me di cuenta de que no tenía puerta. Sentí una punzada en la cabeza y los ojos en blanco. Debí de recordarme que no estaba muerto y no lo iba a estar en un buen tiempo. Respire profundamente el aire putrefacto de aquel lugar. Entonces vi la diminuta ventana de 1x1.5 metros que estaba a metro y medio por encima de mi cabeza. Sabía que salir de ahí no iba a ser fácil, pero no me imagine que tendría que ser un acróbata para llegar hasta ahí. Obviamente si saltaba mis piernas se iban a romper e iba quedar impotente, entonces vi la mesita de madera sobre la que había estado la botella de agua y el sobre, y vi que era lo suficientemente ancha para que mis dos pies cupieran en ella y ya había comprobado que era resistente. Acerque la mesita hacia el muro donde estaba la ventana y cuando me dispuse a subir, me cuestione si en aquella habitación no habría más cosas dirigidas a mí. La habitación era pequeña, la única luz que le entraba era por la ventanita, se notaba que era antigua, amarillenta y desquebrajada, que con un terremoto se podría caer fácilmente, olía a animal muerto, o tal vez incluso peor a humano en descomposición, aquella idea hizo que mi estomago se revolviera, por fortuna sirvió para calmar mi apetito. Entonces gracias a la leve luz que la ventaba proporcionaba pude ver en un rincón de la habitación un bulto de color negro, mi curiosidad no me advirtió del peligro y fui a revisar. Era una mochila. No era grande, era más bien como de las mochilas que uno solía llevar al bachillerato, negra y con solamente un compartimiento grande y otro pequeño en la parte inferior. Al tomarla me di cuenta que no pesaba mucho, me sentí tentado a abrirla pero de nuevo ordene mis prioridades. Me la colgué del hombro derecho, metí dentro el sobre y me subí a la mesita de madera que rechino al contacto con mi cuerpo. Y entonces decidido a que no moriría próximamente me trepe a la ventana. La distancia entre mis piernas y la cornisa de la ventana me pareció enorme, mis manos se sujetaron de la ventana que no era más que una abertura en el concreto con un marco de madera desgastado y húmedo, me encaje unas astillas, aunque por la madera húmeda no sentí casi nada, parecía como si cada segundo que pasaba pensando en lo siguiente que debía hacer mi cuerpo se debilitara más, hasta que por fin logre tener mi cabeza del otro lado de la ventana.

domingo, 1 de julio de 2012

So Real - Monologo1


¿Que quien soy?, eso es fácil de contestar, no soy más que un fracaso. Soy alguien que se dio por vencida cuando las cosas se pusieron difíciles, quien se acobardo a la primera señal de peligro, caí en el pozo mas asquerosamente profundo, donde no encontraba ni por donde entre, ni por donde debía salir.Pero a partir de hoy, un lunes que lo considero como un día que nunca debió de haber existido, regresare al paraíso al que entre hace nueve años, y del que salí como un ser repulsivo, que el mismo demonio me habría dado la espalda. Pero ahora estoy aquí en una recepción esperando a ser llamada a lo que podría ser mi salvación o definitivamente mi muerte.


Soy una mujer joven de 25 años, hasta hace 14 meses era una actriz muy reconocida, alabada, admirada, querida. Pero hace 27 meses entre a un lugar muy enfermo y lleno de decepción, rencor y soledad, un día me pregunte: que pasa si ya he vivido todo lo que tenía que vivir a mis 23 años, era patético, me hundí en una depresión horrible que me hizo arrastrar a mis seres más queridos al mismo infierno al que yo iba directamente, sin ningún freno, ni control.Pero ahora tratando de sentirme un poco mejor conmigo misma he decidido que iba a regresar a terminar lo que había empezado y que por pura cobardía había rechazado y decepcionado a decenas de personas que dependían de eso, pero que era, se preguntaran. No es nada menos que una serie de televisión una sitcom sobre una asistente en un importante despacho de abogados, así es una chica torpe, sin sentido de la orientación pero con mucha buena voluntad y nobleza.


Todo lo contrario a lo que era en este momento, una mujer reprimida, inconsciente, irresponsable y arrogante. Pero después de una gran guerra mental decidí regresar ya que se habían contratado a más de 1,000 personas para toda la producción y debido a mi “berrinche”, por así decirlo había dejado a muchos sin empleo o una oportunidad de mejorar. Ahora aquí estoy de nuevo casi arrastrándome para volver a ese proyecto que no me emociona pero al menos será una gran oportunidad para demostrarme a mi misma y a los demás que desde ahora en adelante todo irá mejor.