miércoles, 19 de diciembre de 2012

PrisciLayla. Prologo

Extracto de una Historia Original.
Creada por Julio Leal.
Noviembre 2012

PROLOGO
UN AUTO A MEDIANOCHE 

Era ya casi medianoche. Y para ser un día entre semana había bastante gente despierta todavía. Con la gente de aquí para allá, los jóvenes gritando y riendo, ya casi no quedaba ninguna persona mayor de treinta años.

A un costado de la calle junto a la acera, había un taxi, sin nada extraordinario, era solamente un taxi, sin nadie adentro más que una joven de unos dieciocho años, con el cabello largo hasta casi tocarle la cadera, bastante bajita y metida solamente en su mundo, con unos audífonos en los oídos, con la cabeza pegando a la puerta y los pies encima del asiento del conductor.

Se hubiera podido decir que se había quedado dormida, con sus ojos cerrados, no se alcanzaba apreciar sus profundos ojos azules, que podrían hacer confesar a un delincuente sus más grandes secretos.

Una sombra curiosa reviso el coche y no se percato de que había alguien dentro, tal vez queriendo robarle algo. La chica aun sin escuchar nada y con los ojos cerrados sintió como alguien entraba en su perímetro, como cuando una madre siente que su bebe se ha despertado. Se levanto y vio como esa sombra empezaba a tener una figura, la joven se acercó al asiento del piloto y prendió las luces intermitentes, y la sombra tuvo un rostro. Un muchacho de unos veinte y tantos casi treinta, con una gorra de lana que le tapaba las orejas, una chamarra de cuero y unos pantalones de mezclilla oscuros, un ladrón de tercera.

La mayoría de la gente que es atrapada en el acto criminal, se asusta y corre tratando de borrar de su conciencia que alguna vez había tratado de cometer algo así. Sin embargo este ladrón no tenia conciencia, ya que al verse atrapado por la luz y ver en el asiento del piloto a una muchacha, solamente sonrió dejando ver que le faltaba un diente de en medio. Se acercó hacia la ventana donde estaba la muchacha. Ella ni siquiera se inmuto, se quedo mirando fijamente hacia el carro que había delante de ella. El ladrón toco el vidrio, teniendo en su cara la cara de un hombre que se ve estúpido al tratar de seducir a una chica. Era un pervertido solamente. Ella bajo la ventanilla hasta la mitad.

“¿Que pasa preciosa? Porque tan sola” dijo con su voz carrasposa y con atisbos de demencia.
“Espero a alguien” le contesto fríamente, como quien pide una pizza.
“¿Algún novio?” le dijo el sin intención de marcharse.
“A mi mama y a mi hermana, que fueron a la farmacia” contesto sin quitar la vista del coche de enfrente. “¿Estas enferma? Sabes yo puedo curarte” le dijo casi metiendo la cabeza en el coche.

Cansada y enfadada hasta la impaciencia, la chica le respondió “Mira estúpido, me estas cansando. Puedes largarte ahora mismo, llevándote nada más que tu mediocridad y tu estupidez ó puedes quedarte y que saque la pistola que llevó escondiendo debajo del asiento.” Le dijo ella sin quitar la vista de enfrente. “Ándale, la niña salió ruda. Que te parece si como tercera opción te bajas del coche y te llevó a dar una vuelta” diciendo esto con la mayor demencia posible y con una mirada que a cualquiera le daría miedo.

Ella rápidamente volteó la cabeza y lo miro de frente, el instintivamente quito su cara de pervertido y dio un paso atrás. Esos ojos azules profundos que te perforan el pecho y te apuñalan el corazón. El corrió a lo lejos y ella encendió el coche, con una ansiedad de hace meses que no sentía, piso el acelerador a fondo y salió disparada tras ese pervertido con aires de grandeza.

La avenida poco a poco empezaba a quedar desierta y ella vio esa sombra a unos cuantos metros cruzando la calle que cortaba la avenida. Acelero hasta que no pudo más y apretando los dientes llegó hasta el final de la calle y lo ultimo que vio, fueron unas luces que venían desde la izquierda que la golpearon hasta dejarla inconsciente.

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