jueves, 12 de julio de 2012

Depply Damian Capitulo 2: REFLEXIONADOR



Mi cabeza me dolía mas de lo que me había dolido antes, mis músculos se quejaban demasiado, aun así el sentir el aire fresco dándome en la cara y la húmeda hierva debajo de mi me sentía muy bien. Hierva. En ese momento me di cuenta que estaba tirado en lo que se denominaba Campo Abierto, desde que era niño solo había estado en Campo Abierto siete veces, seis con mi padre y una cuando los Directivos nos notificaron a mi y a mi madre que él había muerto, ese día yo estaba demasiado triste, creo que de la única vez que de verdad he estado triste. Ese día yo corrí y corrí hasta que pude encontrar el camino que siempre el y yo tomábamos para ir a pescar, ese día me quede en campo abierto 5 días y nunca más regrese, desde ese día me convertí en un hombre de la casa, yo y mi madre que esperaba un hijo en aquel tiempo estábamos por nuestra cuenta. Tenía ocho años.
El estar en Campo Abierto, hacia que mi corazón latiera mucho, no sabía si era por las historias que los Directivos nos contaban para alejarnos de ahí o si era por el recuerdo de mi padre. En ese momento me di cuenta de mis prioridades. Primero: Encontrar agua. Sabía que el agua que se daba en Campo Abierto era muy diferente a la que consumíamos en casa, Monopolyta. El agua de casa era fresca, pero con sabor a demasiados químicos que según eran para desinfectar el agua de Campo Abierto.
Mi casa, estaba bastante bien ubicada al este de Monopolyta, que era una ciudad muy grande, del tamaño de un país, aunque no se llamaba país desde hace años, cuando se decido que tan poca gente era muy poca para dividirse en estados. Así que el país que antes se llamaba Vernobelt, era un país grande, que poco a poco por los desastres naturales y la presión de la ciudadanía se decidió aplicar un nuevo tipo de gobierno, Exterminio. Consistía en que todo aquel que violara uno de los 7 Dictados, era exterminado. Los 7 Dictados no eran realmente graves, pero si quitaban ciertas libertades a que la mayoría estaba bien acostumbrada, se adapto durante un tiempo y el gobierno se calmo. Pero los 7 Dictados si eran una paliza para los jóvenes, especialmente los parranderos, los adictos a la droga y al alcohol. Así que no paso mucho tiempo para que una gran horda de jóvenes, creyéndose indestructibles atacara el Castillo Judicial en el centro de Monopolyta, no resulto para nada agradable. Los más de 5000 jóvenes fueron asesinados brutalmente a golpes, balazos y los pocos que sobrevivieron los torturaron horriblemente. Así que por culpa de aquellos jóvenes valientes y estúpidos, la vida se volvió mucho más preciada en Monopolyta. Después de meses de debates y luchas políticas se llego por fin a aplicar la ley Plague Spray.
Mi lengua cada vez clamaba más por agua, no sabía que me habían dado para que me deshidratara tan rápido, pero sentía como si nunca hubiera tomado agua en mi vida, trate de levantarme del fresco pasto, al sentarme tan rápido me maree y estuve a punto de volver el estomago, si no fuera por que no tenía nada adentro. Puse la cabeza entre las rodillas raspadas y el dolor después de un rato bajo un poco. Me fui levantando poco a poco hasta que estuve de pie totalmente, me temblaban un poco las piernas pero estaba parado totalmente. Agarre la mochila, pero era demasiado para mi así que solo la arrastre, fui despacio tratando de recordar donde había un charco con agua. En Campo Abierto no había lagos ríos o algo así, era un tipo de bosque artificial, lo habían creado para separarnos entre otro bosque mas profundo y peligroso donde había criaturas y cosas espeluznantes además de peligrosas, así que no era muy tentador ir allí, además claro de que era ilegal. Mi padre sabía muy bien que en Campo Abierto había ciertos animales agresivos pero no mortales ya que eran creados por gente del gobierno. Sabía muchas cosas de Campo Abierto. Como sabía donde encontrar agua por si se hacia de noche y el seguía explorando, ya que por alguna extraña razón en Campo Abierto tu hidratación se vuelve mínima y a cada rato te da sed. Pero es más sugestión que sed de verdad. Así que decidí buscar ese charco que según yo no quedaba lejos de esa cabaña que decía mi padre estaba prohibida, ahora se porque. Después de unos 10 minutos que parecieron siglos por fin encontré ese charco bastante grande que yo conocía muy bien ya que estaba rodeada de ciertos helechos como morados que me encantaban. Casi quería zambullirme en el pero me dije. “Damián cálmate, lo que mas tienes es tiempo, si no te va a dar una Conpalenxia”. Se le decía Conpalenxia, cuando te emocionabas por tener mucho que tu corazón de cortaba en dos y morías. De je la mochila a un lado y metí ambas manos en el agua y saque un puño de agua muy fría. Y le di un sorbo muy grande, creo que por poco mi corazón se paraba por completo, sentía como mis órganos absorbían toda el agua posible. Mi corazón se agito, mis pulmones se abrían y cerraban hasta que sentí que mi piel se rompía. Y entonces me golpeo como una cachetada muy agresiva, No había desinfectado el agua.
Me empecé a convulsionar, mis ojos se dilataron mis piernas pateaban compulsivamente y sentía como si me estuvieran jalando el pellejo hasta levantarme completamente. Creí que si no había muerto en aquella cabaña desvencijada iba a morir por envenenamiento como muchos otros. De pronto sentí como si me pegaran con una pala en la cabeza y se detuvo todo. Me quede acostado con los ojos y la boca abierta, no me daba cuenta de lo que pasaba, hasta que paso una ráfaga de viento caliente que se me metió por la nariz, entonces salte como si me ahogara y empecé a toser hasta que mi garganta se irrito. Entonces respire. Había llegado tan lejos para no poder tomar agua sin casi morirme. Un momento, no me morí. Pero se me había quitado la sed así que decidí ir por ello. Metí las manos de nuevo y saque un puño mas pequeño de agua y entonces creí que nada peor me podía pasar y la tome, sentí de nuevo como el agua llegara hasta cada rincón de mi cuerpo, empecé a temblar de frio y tosí un poco, espere a que empezara lo peor pero. Nada paso, me quedé allí a un lado del lago esperando a volverme a convulsionar pero, nada. No paso nada. No sabía si era por que era una mentira lo del agua venenosa o que esta agua era especial o yo era la persona con más maldita suerte del mundo. Decidí hacer la prueba definitiva y tome otro puño de agua y la tome. De nuevo lo mismo, solamente frio y un poco de tos leve. Pero ya era todo. Decidí tomar más hasta que me llene. Y de pronto me di cuenta de mi aspecto, la ropa que llevaba era una camisa de mangas largas que según recordaba era blanca pero era de todos los colores menos blanca, además de estar toda rasgada y sin una manga, mi pantalón , recuerdo era un pantalón de vestir pero ahora era un short que me llegaba por encima de la rodilla y con agujeros por todos lados, mis zapatos eran unos tenis viejos con la suela muy desgastada, mi cabello negro con toques azules estaba lleno de tierra y sangre, mis manos se habían limpiado un poco con el agua pero el resto de mi piel estaba llena de sangre sudor y una sustancia morada en mis heridas. Las heridas que alcanzaba a ver abarcaban desde una cortada en mi mejilla, estomago y en casi toda la pierna izquierda, una quemada en mi cuello y mis brazos, moretones en mi ojo y brazo derecho, además de unos dientes flojos. La mayoría había cicatrizado como si hubieran sido de hace semanas, pero yo las sentía más recientes. Al notar que nada le pasaba a mis manos, decidí meter mi cuerpo al agua, aunque solo me llagaba a media barriga, tenia que admitir que a un chico de mi edad le llegaría como por debajo del hombro, ya que yo era muy alto, así que me puse de cuclillas y me quede debajo del agua hasta que mis dedos de las manos se entumieron, el agua estaba tan helada que mi aliento salió en vapor, aun así me gustaba. Me frote el agua en los brazos y el pecho. Me ardía un poco, pero sabía que era bueno. Bañarme aquí no era para nada como en mi casa, en Monopolyta usábamos un gel de baño y aceite para limpiarnos ya que el agua allí no existe más que para beber. Ya que ya todo es sintético y después de unos cuantos meses ya son inutilizables y tienen que ser quemados. El aire también esta muy dañado, ya que aunque desechemos todo, se logra impregnar en el ambiente, esta tan dañado que en la noche tenemos que usar una mascara de oxigeno.
Cuando veo que se esta poniendo oscuro decido salir del agua, creo que no lo había pensado bien ya que cuando salgo tengo demasiado frio y como me bañe con mi ropa, también esta está empapada. Y como no creo poder volver a casa esta noche, pasare frio, mucho frio. Me levanto y me froto las manos en el cuerpo y caminó un poco para darme calor, mis heridas ya casi no me duelen. Decido alejarme del charco ya que empieza a congelarse, no sin antes tomar otro sorbo. Había olvidado la mochila, me siento debajo de un árbol y abro la mochila. Esta casi vacía, pero lo que hay dentro me parece un tesoro, una cobija térmica, una linterna solar y un termo, además del sobre de la cabaña. Entonces mi felicidad desaparece cuando oigo un rugido a mis espaldas.
Trato de no gritar, sé que todo es una farsa, que no son peligrosos pero no puedo evitar que me den miedo, giro lentamente la cabeza y veo unos Taurontes, sé que así se llaman por que los vi una vez en un libro de la escuela, con un par de cuernos encima de su hocico enorme, con ojos amarillos y una espalda retorcida y con unos pies que en lo que te digo ya te aplasto ese animal de casi dos toneladas. Esta enorme, nunca había visto ningún animal que no fuera mi pequeño Strakbird. Me levanto cuidadosamente y trato de evitar sus ojos a toda costa. Pero entonces se pone en sus patas traseras y me ruge. Entonces meto todo a la mochila y usando mi cobija a modo de capa y corro con todas mis fuerzas y el me persigue pero se enreda en unas ramas que yo paso por debajo. Corro tratando de llevarle la mayor ventaja posible, voy en zigzag ya que ellos según se no tienen sentido de la dirección y siguen rectos, veo un tipo de muro de concreto y recuerdo que mi padre me enseño a escalar allí, entonces analizo la situación y sé que al otro lado del muro debe estar la ciudad y me alegro mucho, mas sé que lastimado como estoy poco me servirá saber donde esta la ciudad. Ya que sería suicida trepar ese muro. Oigo el rugido del Tauronte a mis espaldas y salgo corriendo, sigo la dirección del muro, para que al final llegue a una abertura que hay como a 50 metros. La verdad, soy un poco torpe, nunca llego a caerme pero si doy demasiados traspiés, al ir corriendo en terreno salvaje no es la excepción y cuando volteo a ver donde va el Tauronte, no se ve nada, entonces detengo mi marcha, entonces oigo un rugido a un lado mio y de entre las ramas salta ese animal enorme, estoy a punto de desmayarme pero no, decido tratar de esquivarlo, sorpresivamente no me ataca y solo se me queda viendo bufando y gruñendo, trato de ir a la izquierda y el me sigue, bloqueándome el paso, es como si me protegiera de algo. Alejo esa idea de mi cabeza ya que ellos son animales falsos que no sienten nada. Entonces me escabullo entre sus piernas y paso por debajo de él, se exalta y antes de que otra cosa suceda yo corro, el gime y trata de alcanzarme pero yo llego entonces a la abertura y mi mundo se ilumina. Monopolyta esta ante mi, mi casa, si bien es sufrible es mi casa donde esta mi hermana, mi madre y mi tío, allí viven. Oigo galopar al Tauronte y salto, había olvidado que estaba casi encima de una colina pequeña de tierra seca. Doy varias vueltas hasta caer aparatosamente en el concreto, usualmente esta caliente pero ahora en la noche esta un poco frio. Entonces una tos salvaje me ataca y me siento ahogar, hay pocos hogares en esa área, y el mio queda como a 200 metros mas al centro. No es mucha la distancia pero es bastante si te estas intoxicando con gases letales. Trato de correr sin limpiarme la ropa y la mochila. Mi tobillo se ha torcido así que no puedo correr mucho, pero apresuro el paso, tratando de no respirar por la nariz. Las luces en Monopolyta se apagan a las 9pm que a decir verdad ha esa hora ya todo esta oscuro, no hay estrellas ni luna, ya que esas están por encima de todos los gases tóxicos de Monopolyta. Estoy casi ciego y es difícil encontrar mi casa pero al haber vivido por ese barrio durante 18 años se reconocer por donde voy. Por fin logro tentar el concreto con relieve de burbujas y me estiro y saco de una pequeña jaula de cristal una llave de emergencia. Logro torpemente abrir y caigo rendido ante la bella pero un poco desgastada estancia. El aire es un poco más fresco pero aun así siento un poco que hay polvo en el cuarto. Me sorprende de verdad ya que mi mamá es una mujer por demás exagerada con la limpieza, según me dijo una vez una amiga ella podría denominarse como se decía antiguamente una obsesiva-compulsiva, además de un poco gruñona y sensible. Mi madre en tiempos del pasado hubiera ido al manicomio enseguida. Pero ella no es la que esta peor de Monopolyta, hay desde psicóticos, suicidas, maniacos, esquizofrénicos, depresivos e incluso asesinos. Según lo que me ha contado Jerman, mi amigo obsesionado con el pasado, nuestra sociedad psicológicamente hablando destruida. La verdad nunca le presto demasiada atención, a no ser que hable de las diversiones o guerras del pasado. No se la verdad porque se peleaban por territorio o dinero si había por demás cosas por las cuales discutir. La mayor parte de lo que habla no le entiendo, ya que usa palabras que en mi vida he escuchado, pero me divierte verlo emocionarse por ello. También me ha contado de cómo Monopolyta se consideraría con suerte una ciudad grande o un estado, ya que a pesar de estar por demás grande, no es ni siquiera un pedacito de lo que fue hace 1000 años. Ni siquiera hablar de la población, ya que ahora no formaríamos siquiera una ciudad mas o menos importante. Aun así yo siento que viven en la ciudad millones de personas.

Cuando me logro levantar agarro una mascara de oxigeno que esta a un lado de la puerta y me la pongo, la verdad es muy cómoda, aunque casi no puedo hablar. Es del tamaño de una caja pequeña y se ajusta tanto que queda como una bufanda, y no estorba ni pesa. Tiene el suficiente oxigeno para 8 horas. Es casi como un despertador ya que después de esas 8 horas empieza a soltarte un gas parecido al de afuera lo que te obliga a despertarte. Cruel pero efectivo. La estancia es muy pequeña, aunque la casa es de 2 pisos y una habitación en la azotea, es casi del tamaño de la cabaña del bosque. El solo pensar en ese lugar me estremece, noto algo raro al ver los muebles cubiertos con una sabana negra y el piso lleno de plástico y un líquido pegajoso por doquier. Entonces siento mis pies raros y veo que se me han pegado al piso. Me aterro e intento zafarlos como si mi vida dependiera de ello, la escena parecía de una mosca en miel o cinta, esperando su fin. Por fin los zapatos que llevaba se rompieron y casi volé 3 metros y caí en un pequeño pasillo que llevaba al comedor-cocina que estaba a un lado de nuestro almacén de emergencia. Todas las casas de Monopolyta (al menos las que tienen más de 8 años de antigüedad) la tienen. Tiene un suministro de agua “Monopolytarizada” algo de ropa térmica y comida artificial, hecha casi de plástico. Se crearon para que cuando hubiera una alerta por contaminación muy grave poder sobrevivir allí unas cuantas horas o incluso días. Si la contaminación no parara en una semana estarías muerto allí dentro. No tenía caso abrirla ya que solo los Directivos tenían la clave para abrir esa puerta de metal. Estando descalzo me dije que sería mejor que me fuera a cambiar de ropa. El pasillo era bastante largo y oscuro, entonces recordé mi mochila y la linterna que tenia dentro. La sacó y sigue intacta y como nueva. Perfecto. Si bien mi casa es de 4 metros de ancho, tiene cerca de 50 metros de profundidad y queda e forma de cubo muy aplastado. Camino hasta que llegó a la pared del comedor doy la vuelta y hallo unas escaleras de caracol. Subo unos cuantos metros y llego a otra estancia que parece un portal a varios mundos ya que solo esta rodeada de puertas de madera algo gastada, decido entrar a mi habitación que esta en la orilla de aquella estancia, abro la perilla fácilmente y me siento mas aliviado que nunca, me dejo caer en mi cama y respiro tranquilo, mis parpados están a punto de cerrarse pero entonces decido ordenar mis prioridades.
Primero me bañare y tirare o quemare esta ropa mugrienta, así que pesándome demasiado levantarme lo hago, me desnudo y al quitarme la ropa esta sola se desintegra, se hace polvo instantáneamente, no se como o porque pero lo hizo. Entonces me voy al baño que esta cruzando la estancia. Es bastante pequeño comparado con mi habitación, toda la pared esta cubierta de un plástico gomoso y en el techo hay un tragaluz. Me pongo una buena capa de jabón líquido y me lo restriego por todas partes, después me siento en el piso del baño y me quedo quieto unos cuantos minutos, ya luego con todo al parecer normal me pongo delante de una cámara de vapor, que seca y retira contaminantes de afuera. Salgo muy limpio y me empiezo a reconocer más. Paso delante del espejo, y me veo de nuevo como si nada de lo último que ha pasado lo hubiera vivido. Mi cabello negro largo que me tapa el cuello y hace que se formen unas patillas muy extrañas, los mechones azul rey que tiene me encantan, me los hice cuando cumplí 16 años. Mis ojos verde-plateado se ven muy cansados, con unas ojeras que ya llevan años allí. Mis labios anchos e inflados se ven bien aunque un poco resecos, no se si por el agua del bosque o por el veneno de la cabaña. Mi cara esta bastante aceptable sin cortaduras o cicatrices muy feas. Mis mejillas algo rosadas, mis cejas negras muy gruesas y mi frente muy ancha. Además del cabello a los 17 me hice un tatuaje de 2 Des unidas, formando una como pastillita. Una por Damián mi nombre y otra por Durinio, mi padre. No hacía realmente ejercicio pero si tenía buena condición física. Yo soy de los que los chicos de aquí dirían “un chico gruyi”, que significaba bastante guapo a comparación de los demás chicos de aquí, además de vivienda muy elegante y familia muy bien acomodada. Además de un futuro asegurado, sin mencionar que era el crush de varias chicas y uno que otro chico, la verdad yo nunca creí que de verdad fuera cierto eso hasta que un día hace unos 3 años Ileany; mi primera novia me dijera que no creía que yo hubiera aceptado salir con ella, yo me avergoncé mucho, ya que yo no me considero un chico guapo, popular o cosas así.

Saliendo del baño me regrese a mi cuarto y me puse algo abrigador. Unos pantalones negros rugosos y como para explorar, una camisa verde oscuro con cuello en V y una sudadera gris muy abrigadora. Además de mis zapatos tipo botín de tela y un cinturón negro de mi padre con la hebilla igual de las 2 Des en plata de verdad. Entonces me decido a dormir, con todo y ropa. Me quedo dormido al instante.
Estaba caminando en un cuarto tan oscuro que parecía que no había nada allí, nada. Camino más aprisa y de la nada me da por correr y correr mas rápido hasta que me estrello contra un muro que parece ser de cristal, caigo al suelo y me empiezo a desangrar todo. Entonces veo como todas las paredes se van llenando de sangre hasta que la habitación es roja completamente. Entonces veo en los pedazos de cristal las caras de una niña de cabello bronce y a una señora de ojos grises y canas en su cabello negro.

Oigo como empiezan a golpear la puerta de mi casa y al despertar descubro que mi familia, no esta; puede que este muerta, yo debería de estar muerto y al oír la puerta derribarse oigo gritos de hombres y disparos por doquier asumo que pronto lo estaré.

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